Por Martyn Lloyd-Jones
“Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor”. Efesios 6:4
Si hemos de cumplir el mandato del Apóstol... tenemos que hacer una pausa y considerar lo que debemos
hacer. Cuando llega un hijo, tenemos que decirnos: “Somos guardianes y custodios de esta alma”. ¡Qué
responsabilidad tan tremenda! En el mundo de los negocios y el profesional, los hombres son muy conscientes de la gran responsabilidad que tienen con respecto a las decisiones que deben tomar. Pero, ¿son conscientes de la responsabilidad infinitamente mayor que tienen con respecto a sus propios hijos? ¿Les dedican la misma o más reflexión, atención y tiempo? ¿Sienten el peso de la responsabilidad tanto como lo sienten en estas otras áreas? El Apóstol nos urge a considerar esto como la ocupación más grande de la vida, el asunto más grande que jamás tendremos que encarar y realizar.
viernes, 28 de junio de 2013
jueves, 27 de junio de 2013
Palabras corrompidas
En su blog, el pastor Salvador Gómez Dickson tradujo y adaptó el siguiente bosquejo de un sermón de Jonathan Edwards basado en Efesios 4:29. Lo comparto aquí esperando que lo disfrutes, así como lo he hecho yo. Recuerda que si no cuentas con tu Biblia en mano, las citas en rojo te dirigirán a una Biblia online para que puedas leer los textos y enriquecerte aún más.
“Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes” Efesios 4:29.
El texto contiene una exhortación referente a nuestro hablar los unos con los otros, la cual consiste de dos partes:
1. Una declaración en la que nos advierte de algo: “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca.” En esta declaración podemos observar dos cosas: (1) Lo que debemos evitar (las palabras corrompidas) y la manera de evitarlo (impidiendo que salgan de nuestra boca). Debemos evitar a toda costa que nuestras conciencias nos digan ser culpables de este mal.
2. Un estímulo al uso edificante de nuestros labios: “Sino la que sea buena para la necesaria edificación de los oyentes.” Este estímulo va acompañado del gran beneficio que tal hablar produce: “a fin de dar gracia a los oyentes.” este beneficio es mayor que cualquier bien temporal que podamos compartir.
ENSEÑANZA DEL PASAJE: Cuando se reúnen, aquellos que profesan ser cristianos deben evitar toda palabra corrompida y practicar el tipo de conversación que promueva el bien de las almas de los demás.
miércoles, 26 de junio de 2013
Cómo educar a los hijos para Dios
Por Edward Payson (1783-1827)
“Lleva este niño y críamelo, y yo te lo pagaré”. Éxodo 2:9
Estas palabras fueron dichas por la hija de Faraón a la madre de Moisés. Es muy probable que no sea
necesario informarle de las circunstancias que las ocasionaron. Seguramente no es necesario decirle que al
poco tiempo de nacer este futuro líder de Israel sus padres se vieron obligados, por la crueldad del rey egipcio, a esconderlo en una arquilla de juncos a la orilla del río Nilo. Estando allí, fue encontrado por la hija de Faraón. Su llanto infantil la movió a compasión con tanto poder que decidió no sólo rescatarlo de una tumba de agua, sino educarlo como si fuera de ella. Miriam, la hermana de Moisés, quien había observado todo sin ser vista, se acercó ahora como alguien que desconocía las circunstancias que habían ocasionado que el niño estuviera allí.
Al escuchar la decisión de la princesa, Miriam ofreció conseguir una mujer hebrea para que cuidara al niño hasta tener edad suficiente como para aparecer en la corte de su padre. Este ofrecimiento fue aceptado, por lo que Miriam fue inmediatamente y llamó a la madre a quien la princesa le encomendó el niño con las palabras de nuestro texto: “Lleva este niño y críamelo, y yo te lo pagaré”.
Con palabras similares, mis amigos, se dirige Dios a los padres de familia. A todos los que les da la bendición de tener hijos, dice en su Palabra y por medio de la voz de su providencia: “Lleva este niño y edúcalo para mí, y yo te lo pagaré”. Por lo tanto, usaremos este pasaje para mostrar lo que implica educar a los hijos para Dios.
Lo primero que implica educar a los hijos para Dios es...
martes, 25 de junio de 2013
Si Dios es bueno, ¿cómo explicar la existencia del mal?
Por Miguel Núñez
En la revelación de Dios (la Biblia) encontramos una explicación coherente y consistente, aunque no completa dada nuestras limitaciones, en torno al problema de la existencia del mal; algo que muchos han cuestionado en vista de la existencia de un Dios omnipotente y omnibenevolente. Pero, veamos antes algunas de las “soluciones” propuestas para explicar un tema tan controversial como este.
En la revelación de Dios (la Biblia) encontramos una explicación coherente y consistente, aunque no completa dada nuestras limitaciones, en torno al problema de la existencia del mal; algo que muchos han cuestionado en vista de la existencia de un Dios omnipotente y omnibenevolente. Pero, veamos antes algunas de las “soluciones” propuestas para explicar un tema tan controversial como este.
miércoles, 19 de junio de 2013
La seguridad de un perfecto plan
"Sabemos que Dios prepara todo para el bien de los que le aman, es decir, los que él ha llamado de acuerdo a su plan" Romanos 8:28
Este pasaje leí esta mañana en mi devocional y es un buen texto para compartirte hoy.Te sugiero leerlo con la Biblia en mano porque cito algunos versículos que por razones de espacio no los transcribo aquí.
Al leer Romanos 8:28 dentro de su contexto más inmediato (que viene hablando de la seguridad del cristiano incluso ante el sufrimiento v.17) me llevó a la siguiente conclusión:
Es una gran gran GRAN promesa: "Dios prepara TODO para bien". ¿Absolutamente TODO?, Sí, TODO. Lo bueno y lo malo. ¡Grandísima promesa! pero es exclusiva. Es decir, no es aplicable a todo el mundo o a cualquiera.
1- Es para aquellos que lo aman: "Sabemos que Dios prepara todo para el bien de los que lo aman"
2- Es para aquellos que han sido llamados por Él, conforme a su propósito que, según el v. 29 es "conformarnos a la imagen de su Hijo" y que se cumplirá indefectiblemente, como lo afirman los v. 29 al 39.
Este pasaje leí esta mañana en mi devocional y es un buen texto para compartirte hoy.Te sugiero leerlo con la Biblia en mano porque cito algunos versículos que por razones de espacio no los transcribo aquí.
Al leer Romanos 8:28 dentro de su contexto más inmediato (que viene hablando de la seguridad del cristiano incluso ante el sufrimiento v.17) me llevó a la siguiente conclusión:
Es una gran gran GRAN promesa: "Dios prepara TODO para bien". ¿Absolutamente TODO?, Sí, TODO. Lo bueno y lo malo. ¡Grandísima promesa! pero es exclusiva. Es decir, no es aplicable a todo el mundo o a cualquiera.
1- Es para aquellos que lo aman: "Sabemos que Dios prepara todo para el bien de los que lo aman"
2- Es para aquellos que han sido llamados por Él, conforme a su propósito que, según el v. 29 es "conformarnos a la imagen de su Hijo" y que se cumplirá indefectiblemente, como lo afirman los v. 29 al 39.
jueves, 25 de abril de 2013
Tim Keller sobre el Diezmo
Ha habido ocasiones cuando las personas han venido a mí como su pastor y me han preguntado acerca del ‘diezmo’, el dar una décima parte de su ingreso anual. Ellos observan que en el Antiguo Testamento hay mandamientos muy claros con respecto a que los creyentes deben dar un 10 por ciento. Pero en el Nuevo Testamento los requisitos específicos y cuantitativos son menos prominentes.
A menudo me preguntan: ‘¿Realmente no crees que ahora, en el Nuevo Testamento, se exige de manera absoluta a los creyentes dar un diez por ciento? ¿Verdad que no?’ Lo niego con la cabeza y ellos dan un suspiro de alivio. Pero prontamente añado: ‘Te diré la razón por la que no ves el requisito del diezmo claramente delineado en el Nuevo Testamento. Piensa. ¿Has recibido más de la revelación, verdad y gracia de Dios que los creyentes del Antiguo Testamento o menos?’ Usualmente hay un silencio de incomodidad. ‘¿Somos más “deudores de la gracia” que lo que fueron ellos o menos? ¿“Diezmó” Jesús su vida y su sangre para salvarnos o lo dio todo?’
El diezmo es un estándar mínimo para los creyentes cristianos. Realmente no quisiéramos encontrarnos en una posición en la que demos menos de nuestros ingresos que lo que hicieron aquellos que tuvieron un entendimiento menor de lo que Dios hizo para salvarles.
(Tim Keller; Counterfeit Gods, pg. 62; extraído de Citas Edificantes).
lunes, 22 de abril de 2013
El significado de “¿Hallará fe en la tierra?”
Por Salvador Gómez Dickson
“… Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?” (Lucas 18:8).
Esta declaración aparece al final de la parábola de la viuda y el
juez injusto que pronunció nuestro Señor en Lucas 18:1-8. El propósito
de esta parábola, en palabras del evangelista Lucas, era enseñar a sus
discípulos la necesidad de la oración perseverante, y por esto se nos
presenta el ejemplo de la persistencia de esta viuda, la cual pudo
lograr que un juez tan malo como el descrito allí le hiciera justicia.
La injusticia es una de las características de nuestro mundo, y por eso la esperanza del creyente no está en esperar que este mundo se tornará mejor, sino en el retorno glorioso de Jesucristo al final de la historia. Mientras tanto, es el deber de los cristianos mantenerse suplicando en oración que Dios haga justicia.
Es por esto que esta sección termina con un pregunta retórica. Es una especie de llamado a que continuemos orando y esperando nuestra vindicación. El ejercicio de la oración persistente que se nos recomienda aquí solamente puede ser practicada por medio de un ejercicio vigoroso de la fe. Cuando Cristo vuelva, ¿seremos de aquellos que Él encontrará perseverando en oración? Guillermo Hendriksen lo plantea con las siguientes palabras:
“La pregunta se hace no con el propósito de especulación, sino del autoexamen. Que cada uno responda personalmente” (Comentario de Lucas).
Sólo la fe nos inspirará a persistir a pesar de las dificultades, los obstáculos y la oposición. Es una fe que debemos pedir a Dios que nos dé, y una que también debemos ejercitar cada día, de modo que no vivamos tanto por la vista, sino en la práctica continua de la confianza en el Señor y sus promesas.
La injusticia es una de las características de nuestro mundo, y por eso la esperanza del creyente no está en esperar que este mundo se tornará mejor, sino en el retorno glorioso de Jesucristo al final de la historia. Mientras tanto, es el deber de los cristianos mantenerse suplicando en oración que Dios haga justicia.
Es por esto que esta sección termina con un pregunta retórica. Es una especie de llamado a que continuemos orando y esperando nuestra vindicación. El ejercicio de la oración persistente que se nos recomienda aquí solamente puede ser practicada por medio de un ejercicio vigoroso de la fe. Cuando Cristo vuelva, ¿seremos de aquellos que Él encontrará perseverando en oración? Guillermo Hendriksen lo plantea con las siguientes palabras:
“La pregunta se hace no con el propósito de especulación, sino del autoexamen. Que cada uno responda personalmente” (Comentario de Lucas).
Sólo la fe nos inspirará a persistir a pesar de las dificultades, los obstáculos y la oposición. Es una fe que debemos pedir a Dios que nos dé, y una que también debemos ejercitar cada día, de modo que no vivamos tanto por la vista, sino en la práctica continua de la confianza en el Señor y sus promesas.
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