sábado, 13 de septiembre de 2014

El Libro de Job: ¿Por qué sufren los justos?


Por R. C. Sproul

En el campo de los estudios bíblicos, existen cinco libros que normalmente son incluidos bajo el título de “literatura de sabiduría” o “los libros poéticos del Antiguo Testamento”. Estos son los libros de Proverbios, Salmos, Eclesiastés, Cantares de Salomón, y Job. De estos cinco libros, hay uno que sobresale, manifestando diferencias significativas respecto a los otros cuatro. Ése es el libro de Job.
La sabiduría que se encuentra en el libro de Job no es comunicada en forma de proverbio. Más bien, el libro de Job trata las cuestiones de la sabiduría en el contexto de una narrativa que trata la profunda angustia y el dolor insoportable de Job. El escenario de esta narrativa es el tiempo de los patriarcas. Se han levantado preguntas acerca de la intención autorial de este libro, en cuanto a si estaba destinado a ser una narración histórica de un individuo real o si su estructura básica es aquella de un drama con un prólogo, incluyendo una escena de apertura en el cielo, conteniendo un discurso entre Dios y Satanás, y moviéndose de una forma gradual al epílogo, en el que son repuestas las profundas pérdidas sufridas por Job durante sus pruebas.
En cualquier caso, en el corazón del mensaje del libro de Job está la sabiduría respecto a la respuesta a la pregunta de cómo Dios está involucrado en el problema del sufrimiento humano. En cada generación protestas son levantadas diciendo que si Dios es bueno, entonces no debería haber dolor, ni sufrimiento o muerte en este mundo. Junto con estas protestas contra cosas malas que le suceden a gente buena, también han habido intentos de crear un cálculo de dolor, por el cual se asume que el umbral de sufrimiento en un individuo es directamente proporcional al grado de su culpa o del pecado que ha cometido.

lunes, 22 de julio de 2013

Llamado al servicio

Por William Gurnall

«Todo soldado está llamado a una vida de servicio activo, igual que el creyente. La misma naturaleza de ese llamamiento excluye una vida ociosa. Si pensabas ser soldado de verano, considera con cuidado tu comisión. Tus órdenes espirituales son rigurosas. Igual que el apóstol, no quiero que ignores esto y, por tanto, cito algunas directrices.


1. Renuncia a tus pecados predilectos
Aquellos pecados más cercanos a tu corazón deben ahora ser hollados bajo tus pies. ¡Y se necesita valor y coraje para hacerlo! Crees que Abraham fue probado al límite cuando se le pidió tomar a Isaac -"tu hijo, tu único, a Isaac a quien amas" (Gn. 22:2)- y ofrecerlo con sus propias manos. Pero no tiene ni comparación con esto: "Alma, toma tu deseo, el hijo más cercano a tu corazón, tu Isaac, aquel pecado del cual piensas granjear mayor placer. Ponle las manos encima y ofréndalo; derrama su sangre ante Mí; clava el cuchillo sacrificial en su mismo corazón, ¡y hazlo con gozo!".
Esto es superior a las fuerzas humanas. Nuestros deseos no se quedarán quietos sobre el altar con la paciencia de Isaac, ni como el Cordero que va mudo al matadero (Is. 53:7). Nuestra carne ruge y chilla, partiéndonos el corazón con sus horribles gritos. ¿Quién puede expresar el conflicto, la lucha, las convulsiones de espíritu que aguantamos antes de cumplir con esta orden de corazón? ¿Quién puede explicar plenamente la sutileza con que tal deseo defenderá sus derechos?

sábado, 13 de julio de 2013

Los ojos de Dios

Por Misael Vagni

Generalmente suelo compartir aquí estudios bíblicos y artículos de interés... Pero esta vez quiero exponer un escrito un tanto diferente, pero no por eso menos reflexivo. Este es un escrito que realizara Misael Vagni, un hermano y amigo. Lo comparto confiando que será de impacto, como lo fue para mi...

"Los mismos ojos que cegaron a Pablo. Que encontraron discípulos a la orilla del Mar de Galilea. Que le dieron una segunda oportunidad a Pedro.
Pupilas que le irradiaban amor al enfermo, pasión al decaído, compañía al solitario, esperanza al leproso.
Que se cerraban cuando el sol rompía el negro de la noche, los que se aguzaban cuando el atardecer se hacía presente, los que María esperaba ver en el pesebre, y que luego se quedaron viendo los suyos, sabrá José cuánto tiempo.
Los que fueron golpeados por cientos de judíos, moretoneados por rudos soldados, despedazados por látigos de sicarios. Que se cerraron por un tiempo, pero que se abrieron con más poder que antes.
Los que desde arriba de la cruz buscaron a Juan, y le señalaron a María. “Ahí está tu madre”.
Ojos humildes con las personas, compasivos ante el enfermo, furiosos ante el pecado, tiernos hacía todos. Imponentes ante el mundo, y más allá del mismo.
Esos mismos ojos, hoy nos buscan. Entre guerras, pestes, corrupción, violencia, asesinatos, cárceles.
Nos llaman. A regresar, a sentir, a perdonar, a cuidar, a respetar, a saludar, a amar.

Él nos busca.

¿Lo estamos buscando? "

viernes, 28 de junio de 2013

Disciplina y amonestación

Por Martyn Lloyd-Jones

“Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor”. Efesios 6:4

Si hemos de cumplir el mandato del Apóstol... tenemos que hacer una pausa y considerar lo que debemos
hacer. Cuando llega un hijo, tenemos que decirnos: “Somos guardianes y custodios de esta alma”. ¡Qué
responsabilidad tan tremenda! En el mundo de los negocios y el profesional, los hombres son muy conscientes de la gran responsabilidad que tienen con respecto a las decisiones que deben tomar. Pero, ¿son conscientes de la responsabilidad infinitamente mayor que tienen con respecto a sus propios hijos? ¿Les dedican la misma o más reflexión, atención y tiempo? ¿Sienten el peso de la responsabilidad tanto como lo sienten en estas otras áreas? El Apóstol nos urge a considerar esto como la ocupación más grande de la vida, el asunto más grande que jamás tendremos que encarar y realizar.

jueves, 27 de junio de 2013

Palabras corrompidas


En su blog, el pastor Salvador Gómez Dickson tradujo  y adaptó el siguiente bosquejo de un sermón de Jonathan Edwards basado en Efesios 4:29. Lo comparto aquí esperando que lo disfrutes, así como lo he hecho yo. Recuerda que si no cuentas con tu Biblia en mano, las citas en rojo te dirigirán a una Biblia online para que puedas leer los textos y enriquecerte aún más.


“Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes”  Efesios 4:29.

El texto contiene una exhortación referente a nuestro hablar los unos con los otros, la cual consiste de dos partes:

1. Una declaración en la que nos advierte de algo: “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca.” En esta declaración podemos observar dos cosas: (1) Lo que debemos evitar (las palabras corrompidas) y la manera de evitarlo (impidiendo que salgan de nuestra boca). Debemos evitar a toda costa que nuestras conciencias nos digan ser culpables de este mal.

2. Un estímulo al uso edificante de nuestros labios: “Sino la que sea buena para la necesaria edificación de los oyentes.” Este estímulo va acompañado del gran beneficio que tal hablar produce: “a fin de dar gracia a los oyentes.” este beneficio es mayor que cualquier bien temporal que podamos compartir.

ENSEÑANZA DEL PASAJE: Cuando se reúnen, aquellos que profesan ser cristianos deben evitar toda palabra corrompida y practicar el tipo de conversación que promueva el bien de las almas de los demás.

miércoles, 26 de junio de 2013

Cómo educar a los hijos para Dios


Por Edward Payson (1783-1827)

“Lleva este niño y críamelo, y yo te lo pagaré”. Éxodo 2:9

Estas palabras fueron dichas por la hija de Faraón a la madre de Moisés. Es muy probable que no sea
necesario informarle de las circunstancias que las ocasionaron. Seguramente no es necesario decirle que al
poco tiempo de nacer este futuro líder de Israel sus padres se vieron obligados, por la crueldad del rey egipcio, a esconderlo en una arquilla de juncos a la orilla del río Nilo. Estando allí, fue encontrado por la hija de Faraón. Su llanto infantil la movió a compasión con tanto poder que decidió no sólo rescatarlo de una tumba de agua, sino educarlo como si fuera de ella. Miriam, la hermana de Moisés, quien había observado todo sin ser vista, se acercó ahora como alguien que desconocía las circunstancias que habían ocasionado que el niño estuviera allí.
Al escuchar la decisión de la princesa, Miriam ofreció conseguir una mujer hebrea para que cuidara al niño hasta tener edad suficiente como para aparecer en la corte de su padre. Este ofrecimiento fue aceptado, por lo que Miriam fue inmediatamente y llamó a la madre a quien la princesa le encomendó el niño con las palabras de nuestro texto: “Lleva este niño y críamelo, y yo te lo pagaré”.

Con palabras similares, mis amigos, se dirige Dios a los padres de familia. A todos los que les da la bendición de tener hijos, dice en su Palabra y por medio de la voz de su providencia: “Lleva este niño y edúcalo para mí, y yo te lo pagaré”. Por lo tanto, usaremos este pasaje para mostrar lo que implica educar a los hijos para Dios.
Lo primero que implica educar a los hijos para Dios es...

martes, 25 de junio de 2013

Si Dios es bueno, ¿cómo explicar la existencia del mal?

Por Miguel Núñez

En la revelación de Dios (la Biblia) encontramos una explicación coherente y consistente, aunque no completa dada nuestras limitaciones, en torno al problema de la existencia del mal; algo que muchos han cuestionado en vista de la existencia de un Dios omnipotente y omnibenevolente. Pero, veamos antes algunas de las “soluciones” propuestas para explicar un tema tan controversial como este.




Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...