viernes, 14 de septiembre de 2012

Motivados al temor de Dios (cuando al malo le va bien)


Unas de las cosas maravillosas de la Biblia es su completa sinceridad. No oculta los errores, debilidades ni pecados de ninguno de sus personajes históricos, sino que transmite la historia de una manera transparente. Podría no haber mencionado el pecado de David con Betsabé, podría haber ocultado la hipocresía de Pedro ya que este era un apóstol reconocido en la iglesia toda, sin embargo no lo hizo. Los muestra tal cual  fueron, con defectos y virtudes.

También la Biblia es sincera y transparente al decirnos que muchas veces habrá cosas que nos perturben. Una de ellas es cuando al malo le va bien.
No se si te ha pasado, esforzarte por agradar y servir a Dios en todo mientras las cosas no salen como uno espera, a la vez que a otra persona que ni le tiene en cuenta y vive su vida de una manera egoísta y en abierto pecado las cosas le van "viento en popa" y todo parece prosperarle.
Seamos sinceros, esta es una clara razón por la cual nuestra fe puede entrar en conflicto, al menos por algun momento. Pero Dios ha provisto de su sabiduría para que podamos enfrentar con éxito semejante crisis.
Hay muchos pasajes bíblicos que nos hablan de esta cuestión. Yo he tomado Proverbios 23:17, 18


"No tenga tu corazón envidia de los pecadores,
Antes persevera en el temor de Jehová todo el tiempo;
Porque ciertamente hay fin,
Y tu esperanza no será cortada."


El hecho de que se nos diga que no envidiemos a los pecadores, claramente da por sentado que en algunas ocasiones seremos tentados a hacerlo.
Podemos dividir este texto de una manera natural en dos partes: un mandamiento, cuya forma adopta una forma tanto negativa como positiva y la firme razón para obedecerlo.



El aspecto negativo: "No tenga tu corazón envidia por los pecadores..." (v. 17a)
Los pecadores son aquellos que exigen para sí una autonomía completa. Generalmente, cuando hablamos de “pecador” instintivamente pensamos en los ladrones, adúlteros o asesinos; pero la Biblia llama pecadores a todos aquellos que deciden vivir en una independencia absoluta de Dios. Esto incluye aun a personas que, aunque respecto a su vida quizá haya una cierta aureola de justicia propia o incluso una sombra de religiosidad. Pero, a pesar de esto, se hacen a sí mismos culpables del mal más grande que una persona puede cometer: Renegar altivamente de Dios, su Hijo, su Espíritu, su Palabra y su Pacto, y exigir para sí mismos autonomía completa.
Ese es el problema que describe Pablo en cuanto a los israelitas que desechaban la justificación provista por Dios  tratando de establecer su propia justicia. 
Romanos 10:1-3 dice:

 “Hermanos, ciertamente el anhelo de mi corazón, y mi oración a Dios por Israel, es para salvación. Porque yo les doy testimonio de que tienen celo de Dios, pero no conforme a ciencia. Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios…” 

Como bien describe un autor: “…El lema de vida del pecador es: “Ni Dios ni amo”. Eso determina todo su hacer y dejar de hacer: su visión del deber, vocación de obediencia, capacidad de obediencia, gobierno de derecho, educación de los niños, empleo del tiempo libre, etc. En todos estos terrenos el pecador descarta brutalmente el derecho de Dios sobre nuestra vida, y se le llena la boca de su "derecho" a esto y aquello…”

Nuestra sociedad alejada de Dios exige “su derecho” a la liberación sexual, por ejemplo. En una palabra:  ¡Autonomía!  El Creador y su propósito quedan fuera de su círculo.  
   
Lo implícito que aquí encontramos es el peligro mismo de ser tentados a deslumbrarnos por su estilo de vida. Incluso podemos ser tentados a juzgar la vida piadosa por la prosperidad presente de los pecadores. Esto es precisamente lo que sucedió con Asaf según él mismo describe en el Salmo 73. 

“Ciertamente es bueno Dios para con Israel, para con los limpios de corazón. En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies; Por poco resbalaron mis pasos. Porque tuve envidia de los arrogantes, viendo la prosperidad de los impíos. Porque no tienen congojas por su muerte, pues su vigor está entero. No pasan trabajos como los otros mortales, ni son azotados como los demás hombres. Por tanto, la soberbia los corona… He aquí estos impíos,  sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas.  Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, y lavado mis manos en inocencia…”

Podemos ser tentados a sentir indignación por la prosperidad de los malos.

“Guarda silencio ante Jehová, y espera en él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace maldades. Deja la ira, y desecha el enojo; No te excites en manera alguna a hacer lo malo...” Salmo 37:7, 8

Podemos ser tentados -como lo indica nuestro texto- a envidiar a los pecadores.
Hay envidia cuando nos parece injusta nuestra situación. Hay envidia cuando no hay contentamiento.

El aspecto positivo: "...antes bien, persevera en el temor de Jehová todo el tiempo" (v. 17b) 
En otras palabras, vivir conscientes de la presencia de Dios pues el temor de Dios estimula al creyente a buscar la santidad y capacita al hombre para reverenciar su autoridad, obedecer sus mandamientos, odiar y evitar toda forma de maldad

El Diccionario Vine define la palabra temor de la siguiente manera:
“Es más que simple temor; es la actitud con que una persona reconoce el poder y la condición de la persona a la que se reverencia y se le rinde el debido respeto. Con este significado, la palabra puede implicar sumisión en una debida relación ética con Dios...Es más que un temor sicológico (miedo), es temor reverencial.”

“El temor de Jehová es aborrecer el mal;  La soberbia y la arrogancia, el mal camino, Y la boca perversa, aborrezco.” Proverbios 8:13
Este pasaje nos manda a perseverar en ello y todo el tiempo.

¿Por qué?¿Por qué perseverar en el temor de Dios a pesar de tales contradicciones?

El texto responde a esta pregunta presentando el fundamento del mismo:

" ...porque ciertamente hay fin y tu esperanza no será cortada" (v.18)

¿Por qué perseverar en el temor de Dios a pesar de tales contradicciones? Por la certeza de que aquí todo es temporal. “…ciertamente hay fin…”. 
La Biblia habla continuamente de cosas que son temporales y nos insta a tener esto en cuenta. Te presento aquí unos pocos ejemplos, dando por sentado que recordarás muchos más. 

Nuestras pruebas son temporales

“…que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero. En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas” 1 Pedro 1:5, 6

Las cosas que componen "el sistema mundo" son temporales


"Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.
Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre." 1 Juan 3:16, 17


La prosperidad de los malvados es temporal y más allá de esta vida no hay esperanza.

"Cuando muere el hombre malvado, perece su esperanza; la expectación de los malos perecerá" Proverbios 11:7

"No te juntes con los malignos ni envidies a los malvados, porque para el malo no habrá buen fin: ¡la lámpara de los malvados se apagará!" Proverbios  24:19-20

Esto mismo contempla el pasaje que hoy estamos considerando. El comprender que todo aquí es pasajero le da sentido a nuestra fe, que va mucho más allá de esta vida.

Por ejemplo, tenemos la certeza de que habrá un juicio futuro para el impío
Asaf, quien había dicho en el Salmo 73 “…tuve envidia de los arrogantes, viendo la prosperidad de los impíos. Porque no tienen congojas por su muerte…. No pasan trabajos como los otros mortales… la soberbia los corona… He aquí estos impíos,  sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas.  Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, Y lavado mis manos en inocencia…”  
En los versículos  17, 18 reacciona: “Hasta que entrando en el santuario de Dios, Comprendí el fin de ellos… 

Él había puesto en duda los beneficios de vivir en el temor de Dios, al comprender el fin de los pecadores finaliza diciendo en los versículos 25-28

“¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti?  Y fuera de ti nada deseo en la tierra. Mi carne y mi corazón desfallecen; Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre. Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán; Tú destruirás a todo aquel que de ti se aparta. Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; He puesto en Jehová el Señor mi esperanza, Para contar todas tus obras.”

De la misma manera, tenemos la certeza de una gloriosa esperanza para el justo que mira más allá de la muerte y resurrección a un futuro eterno y  glorioso con el Señor.
El v. 18 detalla el valor de la fe reverente en Dios, es decir, hay un futuro seguro (ciertamente) y no una falsa esperanza.

“...y tu esperanza no será cortada”.

¡Hagamos de la comunión con Dios y el temor reverente el propósito de nuestra vida!


"No tenga tu corazón envidia de los pecadores,
Antes persevera en el temor de Jehová todo el tiempo;
Porque ciertamente hay fin,
Y tu esperanza no será cortada." 



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