sábado, 28 de abril de 2012

Exégesis de la "Parábola del Buen Samaritano"

Esta es una exégesis que presenté en el Instituto Bíblico Mediterráneo cuando estudiaba allí. Tal vez pueda resultarles un poco larga, pero les aseguro que les será de tanta bendición leerla como lo fue para mí hacerla.


Exégesis de Lucas 10:25-37 "Parábola del Buen Samaritano"


   El pasaje que voy a tratar en esta exégesis se encuentra en el Evangelio según San Lucas capítulo diez, versículos veinticinco al treinta y siete.
Utilizaré la versión Reina Valera 1960, por tratarse de una versión de traducción literal, lo cuál es importante y esencial en este tipo de trabajo, intercalando otras traducciones modernas cuando sea necesario.
El pasaje dice:

“…25Y he aquí un intérprete de la ley se levantó y dijo, para probarle: Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna? 26Él le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees? 27Aquél, respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. 28Y le dijo: Bien has respondido; haz esto, y vivirás.29Pero él, queriendo justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo? 30Respondiendo Jesús, dijo: Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto. 31Aconteció que descendió un sacerdote por aquel camino, y viéndole, pasó de largo. 32Asimismo un levita, llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, pasó de largo. 33Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia; 34y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él. 35Otro día al partir, sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese. 36¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones? 37Él dijo: El que usó de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo”.


   Este es un pasaje importante de la Escritura, pero debido al contexto en el que fue escrito podemos llegar a pasar por alto la magnífica enseñanza que Jesús dio en esa ocasión.
 ¿Por qué este intérprete de la Ley quiso justificarse? ¿Acaso no había respondido correctamente a Jesús?
Ya que Jesús estaba en Judea, ¿Por qué toma como ejemplo de bondad a un samaritano y no a un judío?, ¿Qué implicancias tiene este pasaje para nuestros días? ¿Y para nuestra vida?
Analizaremos el contexto y el contenido en el cual fue escrito.

El Evangelio según San Lucas

    Para una exégesis correcta, la primer tarea es determinar el contexto donde se encuentra el pasaje a estudiar. Es necesario, pues, entender dicho contexto donde está ubicada esta porción de las Escrituras para su correcta interpretación. Por lo tanto, debemos tomar en cuenta que Lucas al escribir su Evangelio,  en los  versículos iniciales (1:1–4), explica que su intención es presentar una narración ordenada para beneficio de aquellos que ya conocen algo del cristianismo1.
     Como cada uno de los evangelistas tenía su propia perspectiva sobre la vida de Jesús, seleccionaron y enfatizaron aquellas partes de la historia que consideraban de especial importancia. Por lo que Lucas enfatiza como su tema principal “el evangelio de salvación”.
     Este es el “Evangelio universal”. En el, desaparecen todas las barreras y Jesucristo es para todo el mundo sin distinción. Es para los judíos y para los gentiles, para los piadosos y para los pecadores igualmente. Es el Salvador del mundo2.
     Lucas escribió principalmente para los gentiles. Su propósito era demostrar que la participación de los gentiles en el reino de Dios está basada en las enseñanzas de Jesús y que por lo tanto es necesario predicar el Evangelio a todo el mundo.
     Fue escrito en Roma, alrededor del año 62 d.C. 3
    El relato de Lucas sobre el ministerio de Jesús se puede dividir en cuatro partes generales: (1) La introducción al Hijo del hombre (1.1—4.13); (2) El ministerio del Hijo del hombre (4.14—9.50); (3) El rechazo del Hijo del hombre (9.51—19.27); (4) La crucifixión y la resurrección del Hijo del hombre (19.28—24.53).4
      

Analicemos el contexto inmediato de este pasaje.

     Analizando los textos paralelos vemos que Jesús, después de enseñar, se alejó de Galilea y fue hacia las regiones de Judea al otro lado del Jordán (Mateo19:1; Marcos 10:1; Lucas 9:51).   En el capítulo nueve, versículo cincuenta y uno, Jesús comenzó su viaje a la cruz, un viaje que continuará hasta la Entrada Triunfal del capítulo diecinueve. Juan nos proporciona más detalles aún, y nos dice que Jesús fue a Jerusalén para asistir a la fiesta de los tabernáculos (Juan 7:1-13) y para evangelizar la región de Judea.
    Este evento se encuentra en el período del rechazo de Jesús. Jesús inicia su viaje intentando pasar directamente a Jerusalén pero es rechazado por los samaritanos, desea tomar un camino directo a Jerusalén, para llegar más rápido, pero estos no le permiten pasar por su aldea. Este evento finaliza con una reprensión a Jacobo y a Juan, sus discípulos, por desear la destrucción de ellos, diciendo: “…Porque el Hijo del Hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas…”
Con la cruz tan cerca y con tanto por hacer, designa a otros setenta (y dos) y los envía a evangelizar delante de Él. Luego Jesús reprende a quienes rechazan el mensaje, tres ciudades (Corazín, Betsaida, y Capernaúm) y las compara con dos ciudades gentiles (10:13-16) A esto Mateo le agrega la ciudad de Sodoma, en el paralelo de Mateo 11:23. Aquí debemos adentrarnos a la cultura oriental, ya que los judíos consideraban que las ciudades paganas de la antigüedad eran absolutamente impías. Decir que tendrían una respuesta más cálida al evangelio que esas poblaciones judías era una forma de declarar la ceguera de los judíos al evangelio.
Al regresar los setenta (y dos) exclaman gozosos por la autoridad que les ha sido impartida, Jesús los corrige diciéndoles que mayor gozo es aún tener escritos sus nombres en los cielos (10:17-20); Jesús se regocija y alaba a Dios Padre, “… porque escondió estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños…” , había dicho que sus discípulos estaban oyendo cosas mucho mayores que las que en días previos habían sido reveladas a reyes y profetas (10:21-24) 12
Si hay alguna conexión con el párrafo anterior, podría ser que el experto de la Ley se incomodó al oír a Jesús decir que los setenta (y dos) estaban anotados en los cielos y que tuvieran mayor revelación que los profetas, pues les había dicho que habían heredado la vida eterna. Para él, se necesitaría hacer más de lo que éstos habían hecho para lograrlo.
Notemos la reacción:

 “…25Y he aquí un intérprete de la ley se levantó y dijo…” (Subrayado mío)



La pregunta del intérprete de la Ley

    Para una mejor comprensión de esta parábola, debemos prestar atención a quién fue dirigida y adentrarnos un poco más a la vida de aquellos tiempos.
    El personaje que da pie para que Jesús relate esta parábola tan significativa, es un intérprete de la ley; un hombre de letras. Esta persona es a quien Jesús le dirige directamente esta parábola.
     La intención del intérprete de la Ley es probar a Jesús y sus enseñanzas, preguntándole: “¿Haciendo qué  heredaré la vida eterna?”  
Lo que el intérprete de la Ley pregunta en realidad es que es lo que tiene que hacer para impresionar favorablemente a Dios y así ganarse la herencia de la vida eterna.
     Tengamos en cuenta que los intérpretes de la Ley son también mencionados en la Biblia como “los escribas”. Estos decían que la Ley era divina y por lo tanto todo debía encontrarse en ella. Si algo no era bien explícito, decían que se hallaría de manera implícita, por lo tanto sacaban conclusiones acerca de la Ley haciendo una regla y una norma para cada situación de la vida.
Los judíos ortodoxos tomaban estas interpretaciones exageradas como verdadera religión y servicio a Dios; veían el cumplimiento de estas reglas como un asunto de vida o muerte y su destino en la eternidad dependía de ello.
     En los Evangelios se los relaciona especialmente con los fariseos, con los que formaban un solo partido en la práctica (Lc 5.21); y en ocasiones con los principales sacerdotes (Mt 2.4; Mc 8.31; 10.33; 11.18, 27; Lc 9.22).
          Todo judío, y mucho más un escriba, pensaba que la vida eterna podía llegar a ganarse o merecerse, de allí que podamos entender el énfasis que hace en las palabras “Haciendo…qué”. Tenía una manera errada de querer alcanzar la vida eterna.
Si bien es necesario basarse en una traducción literal, vale la pena recalcar como distintas versiones han traducido el título, que este personaje ostentaba, de diversas maneras, pero con un sentido en común. Y si analizamos como ellas tratan a este personaje nos daremos cuenta algo importante:

 “En esto se presentó un experto en la ley y…” (BAD).
“Un maestro de la Ley, que quería ponerlo a prueba…” (BL 95).    
 “…Entonces un doctor de la Ley se levantó” (Nácar Colunga).
“…Cierto intérprete de la ley (experto en la Ley de Moisés) se levantó…” (NBLH).

Lo que deseo enfatizar es que Jesús tratará de la Ley con alguien especializado en el tema.
Porque es allí donde lo remite, al terreno de su especialidad, preguntándole: ¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo lees? (v. 26). Ya que era su deber interpretar la Ley, su actividad consistía en conocer los datos de ella y su correcta interpretación. 
 La pregunta de Jesús le devuelve el reto. “¡Tú eres el experto!” ¡Has pasado la vida estudiando la ley! ¡Dímelo tú a mí!  La respuesta de Jesús también sirve para dirigir la discusión hacia las escrituras, fundamento de la vida judía, y afirma la fidelidad de estas escrituras para guiarnos por el buen camino.
Este escriba responde primero del Shemá, una confesión de fe judía:

27Aquél, respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo.”


  Esta colección de versículos constituye una de las más antiguas piezas en la adoración del pueblo judío.6 Los repiten dos veces al día.  Por lo tanto, no nos debe sorprender que se encuentre en los pensamientos del escriba. Jesús llamaba a estos “El gran mandamiento”.
La segunda parte es de Levítico19:18, mostrándonos que responde en un terreno que maneja a la perfección.
Las palabras del versículo 27 difieren un poco entre los Evangelios.  En Lucas, Jesús dice, “Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de todas tus fuerzas, y de todo tu entendimiento.”  Marcos utiliza las mismas palabras, poniendo al revés las últimas dos (corazón, alma, mente, fuerza).  Mateo usa solo tres (corazón, alma, y mente). Lo importante aquí no es cuantas sean, sino que Dios demanda una entrega total de la vida.
El escriba ha respondido bien. Pero Jesús añade: “Haz esto y vivirás” (τουτο ποιει και ζηση), el verbo que Jesús utiliza es presente de imperativo, “sigue haciendo esto siempre”, y futuro de indicativo.
 Esta respuesta era correcta, pero solo en palabras. Nadie ha podido ni podrá cumplir o “hacer continuamente” lo que la Ley establece para con Dios y para con el hombre. Fallar una vez es fallar en todo. 7
Aquí Jesús le presenta el problema al intérprete de la Ley, que quería saber haciendo que podría alcanzar la vida eterna. Jesús no intenta decir que a través de la Ley se pueda alcanzar la vida eterna,  más bien hace énfasis en la Ley para resaltar la incapacidad humana para cumplir perfectamente con sus requisitos.
Esta parte del pasaje nos sirve para analizarlo teológicamente a la luz de todas las Escrituras:

20ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado”.(Romanos 3:20 RVR 60) 16sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado”.(Gálatas 2:16- RVR 60)
 11Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá”. (Gálatas 3:11- RVR 60)
 

 A la luz de este y demás textos como Gálatas 3:12, la respuesta de Jesús puede sonar como legalista, pero no es así cuando se considera en relación con todo el contenido de esta enseñanza.
La Ley dice: "Amarás a Dios con todo tu corazón y tu prójimo como a ti mismo. Haz esto y vivirás. Es como si Jesús enfocara la cuestión desde el punto de vista legalista de este escriba: “Estás parado sobre la ley. Eres un maestro de la ley. Estás buscando la justificación an­te la ley, desde tu punto de vista. Aquí está tu opor­tunidad. Haz esto y vivirás. Deja de hacer esto y morirás”
El escriba es erudito de la ley y sabe lo que requiere.  Empezó a cuestionar a Jesús preguntándole qué es lo que debe hacer para ganarse la vida eterna.  Ahora, Jesús le dice que debe hacer lo que él ya sabe.


La pregunta justificadora

La respuesta de Jesús cala muy profundo en el corazón de este intérprete, ha preguntado algo que ya sabía, y ha quedado expuesto ante Jesús por eso intenta hábilmente “justificarse” preguntando “¿Y quién es mi prójimo?”  ¿Cómo puede él obedecer el segundo mandamiento sin saber quién es su prójimo? 
Desea aparecer como un hombre justo, creía que estaba en el camino directo al Reino de Dios.
Este es el tipo de pregunta que los Rabíes discutían sin cesar.  Tal debate a veces representaba una autentica devoción a la ley, pero fácilmente se podía deteriorar en un ejercicio académico. Al continuamente debatir la ley, uno podía aplazar el tener que observarla.
La palabra usada aquí para “prójimo”, es la palabra griega “plesión”  cuyo significado es: “vecino; compañero; junto; prójimo” “el que está cercano” 8
Con su pregunta, este intérprete de la Ley está poniendo sus límites a la palabra “prójimo”, razonando que no todos son su prójimo. Con este pensamiento, podría excusarse para cumplir la Ley de amar al prójimo como a uno mismo, en la cual se hallaba en falta.
Si lo analizamos históricamente veremos que en el Antiguo Testamento hay un fuerte énfasis en la separación de Israel de las gentes a su alrededor (Deuteronomio 7), el mismo capítulo que requiere amar al prójimo también dice, “Como á un natural de vosotros tendréis al extranjero que peregrinare entre vosotros; y ámalo como á ti mismo; porque peregrinos  fuisteis en la tierra de Egipto: Yo Jehová vuestro Dios” (Lev. 19:34).  Esto amplía bastante la definición del prójimo, un hecho que el escriba sabe bien.         Sin embargo, lo que no se puede imaginar es lo lejos que Jesús llevará esta definición.
Ahora si, el ambiente está preparado para que Jesús introduzca su
       respuesta-enseñanza

La respuesta: una parábola

30Respondiendo Jesús, dijo: Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó,  y cayó en manos de ladrones,  los cuales le despojaron;  e hiriéndole,  se fueron,  dejándole medio muerto.”


La historia de Jesús puede tener sus raíces en 2 Crónicas 28:5-15.  En esa historia, samaritanos rescataron judíos que habían sido derrotados en batalla, les alimentaron, les vistieron, les ungieron, y les llevaron a sus hogares en Jericó – mucho como el samaritano hará por el viajero en esta parábola.
Aquí las palabras originales en griego para “respondiendo” son: “υπολαβων ο Iησους,  cuya traducción literal es “tomando pie de esto”11
Tomando pie de lo que ha dicho el escriba, comienza a narrarla, y al hacerlo, hace más vívida su historia situándola en el camino de Jerusalén a Jericó. Este era el camino público principal de Judea, ya que comunicaba las dos ciudades. Un lugar peligroso aún en la actualidad. Históricamente se lo llegó a conocer como “el camino rojo”, debido a las golpizas que muchas personas sufrían en manos de malhechores.
Los caminos de Palestina estaban infestados de ladrones, y este camino era especialmente peligroso debido a lo escabroso del terreno y las cuevas que lo rodeaban. Era un camino empinado de unos 27 kilómetros, descendía 1.000 metros desde Jerusalén a Jericó, que era una zona habitada por sacerdotes cuando no estaban en funciones en el templo.
La palabra usada para “despojar” es la palabra griega “ekdúo” que significa desnudar. Y la palabra “hiriéndole” es la palabra griega “plegé” cuyo significado es plaga, herida, herir, azotar, azote.
Estos ladrones golpearon salvajemente a este pobre hombre, lo dejaron desnudo y moribundo.

El orden religioso

 31Aconteció que descendió un sacerdote por aquel camino,  y viéndole,  pasó de largo.
32Asimismo un levita,  llegando cerca de aquel lugar,  y viéndole,  pasó de largo”.


Estos dos que pasaron de largo son tipos sacerdotales, el orden religioso que estaba por encima de los rabinos y fariseos, quienes eran los expertos en la Ley.

El Sacerdote

El sacerdote tenía dos responsabilidades básicas: llevar a cabo los ritos religiosos y la comunicación con la deidad. Cuidaba del santuario y comunicaba las decisiones divinas. Representa al pueblo delante de Dios y a Dios delante del pueblo.
      Humanamente hablando, se espera que sea él quien brinde ayuda al asaltado. Pero Jesús decide que en su parábola, este pase de largo sin detenerse. Es más, la palabra original para  “pasó de largo” es “ajntiparhlqen cuyo significado literal es “se fue por el lado opuesto.”
Jesús dice que el sacerdote “descendió por aquel camino” (v. 31) “descendió” en dirección a Jericó en vez de subir hacia Jerusalén.  Los sacerdotes cumplen su trabajo en el templo un período de tiempo y después regresan a su hogar.  Este sacerdote estaría camino a casa, y no presidiría en el templo por algún tiempo.


El Levita

Los levitas eran inferiores a los sacerdotes en cuestión de posición.       Representaban el tercer grado en la jerarquía eclesiástica. Notemos que en sus actividades esto se hace más notorio. Eran oficiales encargados del culto, cuidaban del santuario y ayudaban a los sacerdotes (Nm 1.50; 3.6, 8; 18.2; 1 Cr 23.28; Esd 3.8, 9). Ayudantes de los sacerdotes para preparar los sacrificios y  recaudar y distribuir las contribuciones del pueblo. Estos levitas eran mantenidos por las ofrendas del templo y los diezmos del grano, fruto y ganado (Nm 18.18–24), pero ellos a su vez entregaban a los sacerdotes la décima parte de sus diezmos. 9
Si el sacerdote no se detuvo, ahora sí este debería hacerlo. Pero no; este al igual que el sacerdote, aunque lo vio siguió de largo (se fue por el lado opuesto).
  Quizá temían que la víctima estuviera muerta.  Cualquier judío que tocara un cuerpo muerto sería considerado inmundo por siete días (Num. 19:11), y debería pasar por una ceremonia de purificación al tercer y séptimo día para no ser rechazado por la asamblea (Num. 19:13, 20).  Un sacerdote o levita inmundo quedaba prohibido de cumplir sus responsabilidades en el templo hasta ser purificado – la ley especificaba ciertas responsabilidades sacerdotales que podían dejar al sacerdote y a su asistente inmundos por una temporada. Igualmente, sacerdotes y levitas inmundos no eran algo fuera de lo común (Num. 19:1-10ª, especialmente v. 7).  Sin embargo, la ley que prohíbe que un sacerdote toque un cuerpo muerto se expresa en términos exactos; “Ni entrará donde haya alguna persona muerta, ni por su padre, ó por su madre se contaminará” (Lev. 21:11).  El levita, sin embargo, tiene más flexibilidad aquí.  Aunque él también, quedará inmundo si toca un cuerpo muerto, las consecuencias son menos severas para él que para el sacerdote.
 La parábola está siendo dirigida al escriba y aquí Jesús enseña que ser bueno en sentido legal, no es lo mismo que amar a Dios o al prójimo, cosas que el escriba acaba de decir que son necesarias para la salvación.
 Ha descrito a dos personajes del orden religioso que estaba por encima de los expertos en la Ley. Lo lógico sería que siguiera en el mismo orden, pero la historia hace un cambio abrupto…

El prójimo

33Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia; 34y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él. 35Otro día al partir, sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese”.


Jesús pone como mejor ejemplo de amor a un samaritano. La palabra “movido a misericordia” viene del griego “εσπλαγχνισθη cuyo significado es: “movido por compasión hasta la profundidad de sus entrañas”. Cuando nosotros decimos “corazón” judíos a menudo decían “entrañas.”  En particular, hablaban de las entrañas cuando hablaban del amor y la compasión. 
Este samaritano “vino cerca de él” (κατ αυτον) literalmente “descendió sobre él” No trató de evitarlo, tuvo compasión del herido.

Analicemos culturalmente: ser samaritano era sinónimo de ser despreciado (Jn 8.48), y los judíos trataban de evitar todo tipo de contacto con ellos (Jn 4.9).
Los judíos no dudaban en excluir de la condición de “prójimo” a los gentiles, pero especialmente a los samaritanos, debido a que eran una raza mestiza, por así decir, que resultó de la fusión del remanente israelita con los gentiles que los asirios llevaron a la región después de la caída de Israel (722 a.C.). Eran descendientes de gentiles (2 R 17–18), y para todo judío, una raza contaminada. El Antiguo Testamento acusa que  aún se había pervertido la religión, mezclando tradiciones cananeas con la religión hebrea:

32Temían a Jehová, e hicieron del bajo pueblo sacerdotes de los lugares altos, que sacrificaban para ellos en los templos de los lugares altos. 33Temían a Jehová, y honraban a sus dioses, según la costumbre de las naciones de donde habían sido trasladados”. (2 R 17.32, 33- RVR 60)


 Esta situación hostil llegó a su máxima potencia cuando los samaritanos edificaron un templo rival en el monte Gerizim. Aunque tiempo después dicho templo fue destruido, los samaritanos continuaron venerando su monte sagrado y celebrando en él sus cultos. Además, la historia nos dice que los samaritanos se habían opuesto a la reconstrucción del templo (Ez 4:2-5 y Neh. 2:19)
Por estas razones los judíos hacían acepción de personas siendo racistas, para ellos el prójimo era alguien de su propia nación, sus amigos, de quienes pudieran obtener favor, y no cualquier persona cercana, mucho menos un samaritano, quien a su parecer, era peor que un pagano. Pero en ésta parábola Jesús se propone romper con los esquemas mentales de este judío intérprete de la Ley.
Imaginemos la sorpresa para este judío celoso de su religión, de que Jesús ponga como un ejemplo no a un fariseo, no a un sacerdote judío, sino a un despreciable y vil samaritano. Un personaje indigno, bajo e infame.
 Este samaritano, movido por compasión hasta la profundidad de sus entrañas, estuvo dispuesto a acercarse al herido, vendar sus heridas y echarles aceite y vino.
Para entender esta parte de la historia, debemos adentrarnos un poco a la cultura oriental de aquellos tiempos.  El aceite de oliva se usaba como medicamento tanto en forma externa como interna. Poseía propiedades emolientes  y protectoras. Comúnmente se usaba de manera externa como un ungüento para contusiones y heridas. Si se vendaba una cortadura fresca con un lienzo humedecido en aceite puro de oliva, la herida se curaba mucho más rápido que por cualquier otro medio. Mientras el aceite calmaba el dolor, el vino servía de antiséptico.

Este buen samaritano lo llevó al mesón. La palabra para “mesón” y “mesonero” es la palabra griega “pandoqueion” o “pandokeion”, en su traducción literal significa.: lugar donde todos son recibidos (“pas”, todo; “decomai”, recibir). Indica una casa para recepción de extraños.10
Era una casa donde se daba posada a los viajeros. Allí, en la antigüedad, las caravanas pasaban la noche.
Había mesones que eran de mejor calidad y que tenían casas con cuartos para los viajeros, hasta establos para los animales. Jesús nació en un lugar como este (Lc 2.7). Pero el mesón de la parábola del Buen Samaritano era aun más confortable.
Este samaritano pagó dos denarios. Es decir, dos monedas romanas, de plata, usadas en la época del Nuevo Testamento. Desde el siglo II a.C. el denario era la principal moneda del imperio y llevaba, como todas las de plata u oro, la imagen del emperador (Mt 22.19s). Si es que pagó el precio normal de la duodécima parte del denario por un día de hospedaje, pagó el mesón por veinticuatro días.14
 Su compasión la demuestra tanto con tiempo como con dinero. Estos dos denarios equivalían al salario de dos días de un jornalero.
 Este samaritano, que en la mente de todo judío era el más detestable, estaba cumpliendo “el gran mandamiento”. Había dispuesto de lo que tenía y de lo que aún no tenía, para socorrer a este hombre golpeado y necesitado de ayuda. ¡Debe haber sido una sorpresa muy grande para el escriba que escuchaba aquella parábola!

La pregunta más importante

Luego de exponer su parábola, Jesús hace la pregunta más importante. El escriba ha entendido el significado de ella y se predispone a responder. Jesús ha tocado puntos sensibles para un judío, ha revertido los valores de la religión y ha puesto a un detestable samaritano como ejemplo a imitar.
 En la respuesta del escriba encontraremos si de verdad está dispuesto a aceptar la enseñanza.

35¿Quién,  pues,  de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones?36El dijo: El que usó de misericordia con él.  Entonces Jesús le dijo: Ve,  y haz tú lo mismo


Este escriba, al responder, ni siquiera usa la palabra “samaritano”, en lugar de eso dice: “El que usó de misericordia con él”
Jesús ha dejado en descubierto lo que hay en el corazón de este hombre. Su respuesta revela que él todavía no está listo para aceptar al samaritano como su prójimo.
Había preguntado “¿Quién es mi prójimo?” y Jesús le ha respondido que él debía ser el prójimo de cualquier persona que necesitara de su ayuda. No debía limitar el mandamiento de Dios con sus prejuicios raciales. Con esta parábola, Jesús ha expuesto la auto justificación de este hombre.
Hay ironía aquí.  La preocupación con pureza religiosa previene al sacerdote y al levita de actuar como prójimos hacia el hombre caído pero el samaritano, considerado inmundo por judíos, cumple con la ley (Lev. 19:18).                                                                          La ironía es intensificada por el mandato de Jesús que dice que el experto de la ley debe seguir el ejemplo del samaritano
Podríamos esperar una parábola explicándonos cómo un judío podía mostrar amor a cualquiera, aun a un samaritano. Pero de hecho, Jesús demuestra cómo un samaritano puede estar más cerca del reino que un judío piadoso pero con falta de amor.
No era un nuevo conocimiento de la ley lo que necesitaba el maestro sino un nuevo corazón.
Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo” (v. 37b).  Después de la primera respuesta del escriba, Jesús dijo, “haz esto, y vivirás” (v. 28).  Después de la segunda respuesta del escriba, Jesús dice, “Ve, y haz tú lo mismo” (v. 36).  En el primer caso, Jesús incluyó la promesa que el escriba encontraría la vida.  En el segundo caso, no hace ninguna promesa.  El samaritano no calculó su recompensa. 


Conclusión-Idea exegética

Luego de haber aplicado los métodos para extraer la idea exegética he llegado a la conclusión que dicha idea en este pasaje es: prójimo es cualquier persona que necesita mi ayuda.

















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Bibliografía

1-Comentario Bíblico Siglo Veintiuno- Programa E-Sword.
2-Comentario al Nuevo Testamento, volumen 4- William Barclay- Editorial Clie- Edición 1994- Pág. 174-177
3-Biblia N.V.I estudio-Sociedad Bíblica Internacional- Editorial vida-pág. 1635-1636
4-Bosquejos de la Biblia Caribe- Biblioteca Electrónica Caribe- Editorial Caribe.
5-Comentario al Nuevo Testamento, volumen 1- William Barclay- Editorial Clie- edición 1994- Pág. 151-154
6-Diccionario ilustrado de la Biblia- Biblioteca Electrónica Caribe
   
8-Concordancia Strong- James Strong- Editorial Caribe- Edición 1990
9-Nuevo Diccionario Bíblico Ilustrado.
10-Diccionario Vine- Biblioteca Electrónica Caribe
11-Nuevo Testamento Interlineal – Francisco Lacuela-Editorial Clie
12-Comentario al Nuevo Testamento- Hendricksen- Libros Desafío- Edición   1990- Pág. 515
13-Comentario Ilustrado de la Biblia- Rodmacher, Allen, House- Editorial Caribe- Edición 2003
14- Comentario de la Biblia Tomo III- Adam Clarke- Casa Nazarena de Publicaciones- Edición 1992
15- Palabras Ilustrativas del Nuevo Testamento- A T Roberson- Editorial Clie- Edición 1988.

18 comentarios:

  1. quisiera ahondar un poquito mas en esta parabola, cabe destacar que el interprete de la ley pregunta “haciendo que cosa heredara la vida eterna” JESUS sabia que no hay nada que el hombre pueda hacer para heredar la vida eterna , puesto que no es por obras la salvacion para que nadie se glorie,efesios 2;8,10. ahora bien , tambien se nos hace referencia que la razon de la pregunta era para tentarle es decir su corazon del interprete de la ley no era recto para conocer la verdad , por lo tanto aquel que nos enseño a no arrojar nuestras perlas delante de los cerdos,no le daria una respuesta sino, a travez de una parabola , para que viendo no vean oyendo no oigan porque el corazon de este pueblo se ha endurecido y cerraron sus ojos para no ver y taparon sus oidos para no oir,asi que , nuestro señor le va responder por medio de una parabola “haciendo que cosa heredaria la vida eterna, el hombre que fue asaltado y dejado medio muerto somos nosotros la humanidad entera satanas nos robo nos hirio y nos dejo medio muertos, porque de no haber pasado alguie que tuviera misericordia de nosotros estariamos muertos y sin esperanza, luego vino la ley ( sacerdote y levita) aqui vemos claramente la imposibilidad de la ley para salvar al hombre, puesto que por la ley ningun hombre sera justificado, luego paso un hombre el cual era samaritano,al cual el hombre que estaba en el piso odiaba no queria tener nada con ese hombre ni siquera beber de su mismo vaso para no contaminarse, sin embargo, fue el unico que tuvo misericordia de el, asimismo la carta a los romanos dice que todos nosotros somos aborrecedores de DIOS , sin embargo es el unico que puede salvarnos,en otras palabras JESUS estaba diciendole,tu, eres aquel hombre que esta en el piso medio muerto,y el el unico que puede salvarte soy YO , a quien tu tanto aborreces, JESUS sano sus heridas pero tenia que irse y no lo dejo solo , el evangelio de juan dice no os dejare huerfanos os enviare otro consolador, este es el mesonero al cual le dio 2 denarios es decir 2 dias de trabajo el calculo que tardaria, dos dias en volver , pedro afirma que para el señor un dia es como mil años y mil años como un dia, su vennida esta muy cerca ………. Ve y haz tu lo mismo …. que es lo que tiene que hacer? lo mismo que hizo el que estaba en el piso dejarse ayudar por aquel a quien tanto odiaba………… bendiciones

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    1. Cesar, gracias por comentar!! Aunque debo admitir que darle un significado a cada personaje o cosa que aparece en la parábola es alegorizar el texto bíblico. El hecho de que Jesús le diga que "haga lo mismo" no se refiere al judío golpeado por los ladrones sino al Samaritano (ese es el giro inesperado e irónico que Jesús le da a la historia). Aún ese "ser despreciable" e "impuro" podía enseñarle una gran lección a este interprete de la ley falto de amor.

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  2. Gracias por la buena exposición exegética de esta parábola, que a su vez desafía a conocer más de la Biblia y desde ya a nuestro Dios, y solo así podremos amar a nuestro prójimo en verdad y de corazón sincero, que es la medicina que este mundo necesita "AMOR PRÁCTICO"

    Atte,

    Hugo Morales V.

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  3. Gracias Cesar, muy Bendecido por tu exégesis.
    - Carlos Arrieta

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  4. Carlos, gracias por tu comentario! Bendiciones,

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  5. Excelente, aportes como éste son los que necesitamos para comprender mejor tanto las escrituras asi como el amor y propósito de Dios para el hombre.. Bendiciones!

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    1. Un gran abrazo Andrés. Es para mí una gran alegría el que te haya servido! Bendiciones.

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  6. Podrías publicar jerárquicamente el orden eclesiástico?

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  7. Excelente Comentario, Dios te bendiga siempre y que el amor de Cristo llegue a toda la humanidad

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  8. Hay una parte que dice que el sacerdote no se detuvo,quiza temian que la victima estuviera muerta. Cualquier judio que tocara un cuerpo muerto seria considerado inmundo. En este pasaje dise que viendolo el sacerdote el y el levita y la palabra en griego de viendolo es eido que significa conocer con certeza,saber con exactitud,persivir din lugar a dudas algo ; esto quiere decir que a pesar de que pasaron de largo sabian muy bien que no estaba este hombre muerto.

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    1. Buena acotación Jose. Una motivación extra para seguir profundizando en la Palabra de Dios... Bendiciones!

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  9. greacias por estas aportaciones de la palabra de DIOS es de mucha ayuda DIOS les siga dando entedimiento y sabiduria a estos homre que suben cosas hermosas.DIOS LOS BENDIGA

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    1. Gracias Bildad por tu comentario: Bendiciones!!!

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  10. Dios te bendiga Cesar Sanchez, por ese gran aporte Dios te llene de bendicion y sabiduría cada dia mas y Dios bendiga tan bien a Jose Garcia por esa aclaración.. Dios le bendiga a todos

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    1. Agradecido por tus palabras de aliento Alex. Bendiciones!!

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  11. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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