jueves, 19 de julio de 2012

Cinco maneras en que las esposas pueden alentar a sus maridos


Por Jared Wilson

"Mujer hacendosa, ¿quién la hallará? Su valor supera en mucho al de las joyas. En ella confía el corazón de su marido, y no carecerá de ganancias. Ella le trae bien y no mal todos los días de su vida" Proverbios 31:10-12



1. Alábalo verbalmente

Criticarlo y quejarse en privado o públicamente son tentaciones comunes para las esposas de los maridos que son pecadores, y me refiero a las esposas, pero una mujer debe saber que esto es una tortura china de agua en su corazón. La mayoría de los hombres llevan en sus almas la pregunta “¿Tengo lo que se necesita?” El Evangelio responde a esta pregunta, “No, pero Jesús sí, y lo que es suyo es tuyo.”

Esta es la única manera aceptable para responder a lo “negativo.” Al ser quisquillosa y quejarte, le darás un bocado al acusador que quiere que tu marido sepa que no sólo no tiene lo necesario, sino además que él no sirve para nada por esto. Así que encuentra la manera de criticar de manera constructiva y ayuda a que se arrepienta, pero más que eso, dile lo que te gusta de él, cómo lo encuentras atractivo o admirable, cómo  lo respetas o se impresionan de él. Ayúdalo a superarse honrándole (Romanos 12:10).

2. Sométete a su liderazgo

Esto no es un llamado a ser pisoteada, pero en mi experiencia pastoral me encuentro con mucha esposas que dicen que quieren que su marido ejerza liderazgo en ellas, pero dejan luego en claro de alguna manera que esto sólo ocurrirá cuando ella esté de acuerdo con su decisión. Hay pocas cosas que desmoralicen más que la demanda a dirigir sin compromiso a seguirlo. En cambio, si tu esposo no te está guiando a pecar, tu sometimiento a tu marido es un reflejo de tu confianza en Dios. Pedro escribe:


"Porque así también se adornaban en otro tiempo las santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos. Así obedeció Sara a Abraham, llamándolo señor, y vosotras habéis llegado a ser hijas de ella, si hacéis el bien y no estáis amedrentadas por ningún temor."  1 Pedro 3:5-6

3. Rechaza el legalismo relacional

Si tu esposo siempre se siente como si estuviera solo bajo tu favor cuando ha realizado tus normas o cumplido con tus expectativas, él no te verá como su amante, amiga o compañera, sino como su jefe. ¿Sabes cuán profundamente deseas sentirte aprobada a pesar de tus defectos, pecados y fracasos, que tu marido supiera tu verdadero "tú" y ame a ese "tú"? Él desea lo mismo, aunque no lo exprese.

4. Toma un interés

No siempre es que a tu marido no le guste hablar. Es sólo que tal vez se enteró de que sus temas favoritos son cosas que no tienen mucho que decir al respecto. Comunicarse contigo de manera le edifique y le haga partícipe es su mandamiento de obedecer con alegría, comunicarse con él de manera que edifique y le haga partícipe a él en lo suyo. Esto podría significar que le haga preguntas acerca de los deportes o pasatiempos o las películas o las herramientas eléctricas. O tal vez no quiere decir hablar, sino sentarse en el sofá para ver el partido con él o invadir su “cueva” con su presencia, pero no su orden del día.

5. Haga el amor con él

Esto no es una verdad universal, pero en general es cierto: la forma número uno en que un esposo se siente estimulado es cuando su mujer tiene relaciones sexuales con él. Lo puse hasta el final, porque es probable que sea el punto más delicado (sin doble sentido), pero es (una vez más, en términos generales) la parte superior de la lista. Si  estás pensando: “Bueno, para algunos esposos tal vez, pero no el mío”, pregúntele. Para la mayoría de los hombres, la intimidad sexual se conecta directamente a sentimientos de ánimo, confianza, aprobación, atractivo y autoestima. Las cosas que usted probablemente necesita para sentirse libre a la intimidad sexual son las cosas que normalmente él siente después – cercanía, respeto, aprobación. Sé que es extraño que Dios lo estableció de esa manera, pero creo que Él  lo  hizo para que nos sirvamos unos a otros con gracia, con nuestro cuerpo, aprendiendo a poner primero uno al otro como en una especie de baile: “No, después de usted”. En cualquier caso, una de las principales maneras – si no la principal – en que puede fortalecer a su marido es acostarse en la cama con él.



fuente: evangelio.wordpress.com

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